Una API (Application Programming Interface) es un conjunto de reglas y protocolos que permite que dos aplicaciones de software se comuniquen entre sí automáticamente, sin intervención humana. Es como un "enchufe" digital que permite conectar sistemas distintos.
Imagina un restaurante: el menú es la lista de lo que puedes pedir, y el camarero es la API. Tú (el software externo) le pides al camarero (API) un plato, y él se comunica con la cocina (el sistema central) para traerte el resultado, sin que tú tengas que saber cómo se cocina.
¿Por qué es crucial para la automatización?
Sin APIs, la integración de datos requiere mover archivos manualmente (copiar y pegar Excels), lo cual es lento y propenso a errores. Con una API, los procesos fluyen en tiempo real.
Ejemplo: cuando el ERP de un operador registra una avería, la API la da de alta como incidencia en el GMAO de la empresa mantenedora sin que nadie la vuelva a teclear, y el GMAO avisa al ERP cuando la orden de trabajo cambia de estado.
La API de Maptainer
Maptainer tiene una API pública REST documentada en Swagger y ReDoc, que se consulta sin clave. Cada integración usa su propia clave de API, con alcances (scopes) y fecha de caducidad. Permite:
- Leer activos, órdenes de trabajo con su expediente completo, incidencias y lecturas, con paginación por cursor.
- Mantener al día otro sistema (un ERP, un GIS corporativo, un cuadro de mando) con sincronización incremental.
- Dar de alta incidencias desde otro sistema, por ejemplo un ERP o un sistema de telegestión, que Maptainer gestiona después con su SLA, su orden de trabajo y su cierre.
- Recibir por webhooks salientes la creación y los cambios de estado de órdenes e incidencias.
- Llevarse todos los datos con la exportación completa en formatos abiertos.
Las órdenes de trabajo se leen con su expediente completo, pero no se crean ni se modifican desde fuera.